Salve rey de la América Latina
Gloria al viejo señor cuya corona
Ampara el cielo azul de nuestra zona
Y el sol con sus destellos ilumina
Alzas tu altiva frente
Ante el paso de las generaciones
Guardián del porvenir de un continente
El soplo de los recios aquilones
Pasa por la epidermis de tu espalda
Cual una tracina impresión
La aurora pone brillos de nácar a tu falda
Y el sereno crepúsculo te dora
Con tu hueste de vivida esmeralda
Tu penacho de nubes
Cual flotantes plumones de querubes
Y tu manto inconsútil de neblinas
Muestras tu impavidez de centinela
Que en medio del verdor de tus colinas
Eternamente por la patria vela
El trino de los pájaros errantes
La selvática flor que abre y perfuma
La orquesta de las auras sollozantes
El raudal que tus linfas despereza
Entonando sus églogas de espuma
Rinden pleno homenaje a tu grandeza
¡Oh, gran señor del vértigo y la bruma!
Bajo el dosel de la radiosa espera
De aljófares brillantes salpicada
Te besa eternamente enamorada
En idilio triunfal la primavera
Y al aire desplegada
Bella y gentil en su elocuencia muda
Cual fragmento del iris, mi bandera
Con sus ondeantes franjas te saluda
En tus melancolías
Cuando la nube sus raudales vierte
Sufres quizás nostalgia por los días
En que una raza exuberante y fuerte
Rompía cetros cosechando lauros
En que tus flancos, en ardor convulso
Se ensanchaban bajos hálitos de muerte
Al sentir el tropel de los centauros
En el delirio del ardiente impulso
Días en que temblaron tus cimientos
Cual encinas al ímpetu del austro
Y en triunfales portentos
Paseó la libertad sobre su plaustro
Y su figura enhiesta
Del espacio y el mar dominadora
A los estruendos de la magna gesta
Se iluminó con la más santa aurora
Bullen sustancias inflamables entre
Tu pétreo corazón de fuego lleno
En momentos de cólera, tu vientre
Como la tempestad, desata el trueno
Semejante al león brota el rugido
Un calor de heroísmo en ti perdura
Tienes en cada vértebra un latido
Y en tu candente circulo procura
Abrir su cráter el volcán dormido
¡Oh coloso! Cual horrido vestiglo
sobre tu frente heroica
pasaran las borrascas de los siglos
sin conmover tu gravedad estoica
y en tiempo no lejano
cuando la patria, al beso de la gloria
abriendo el surco del progreso humano
brinde la trabajo tus fecundas vetas
con himnos de victorias
cantarán tu silencio los poetas
Eliseo López. Caracas, 11-1912.
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