jueves, 4 de diciembre de 2008

Dios

Piedad inconmensurable sobre todo lo creado
Amor que no se extingue sobre la humanidad
Aliento que perfuma las rosas en el prado
Y soplo de bonanza, tras la tempestad

Arrullo entre las frondas bajo el cielo estrellado
Manojo de esperanzas en la fatalidad
Auxilio en el naufragio para el desesperado
Y mano que se extiende para la caridad.

Domina con su influencia las aguas y los vientos
Proyecta las tinieblas de los remordimientos
Y traza el buen camino para la humana grey.

Y de su excelso numen de resplandores lleno
Surgieron a la sorda repercusión del trueno
Ante el profeta absorto, las tablas de la ley

Eliseo López. Caracas, 1915.

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